Lea este blog o escúchelo en la voz de su autor: Alejandro Lopera.
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| Imagen tomada de facebook |
¿Y por qué se organiza la Gran Marcha Nacional de Músicos? Según la información que circula, la lista es larga, pero puede resumirse en algunos puntos básicos: el trato justo por parte de empresarios, mejores condiciones laborales (en las que se incluye un monto mínimo de tarifa salarial), prioridad en los espacios de radiodifusión, prioridad ante los músicos internacionales a la hora de conseguir trabajo, participación en eventos como ferias o fiestas aplicando principios similares a la meritocracia (en vez de las "roscas"), el nombramiento de un consejo que expida la tarjeta profesional de artista, y el rechazo al "Proyecto Lleras", del cual se dice que "eso nos perjudicará sobre manera" aunque no se explique el por qué. No sé si resumí bien todo, por lo que los invito a leer la información directamente desde la fuente, bien sea en Facebook o en el blog que promueve la convocatoria.
Aún falta un poco más de un mes para que el evento se realice, y es muy pronto para determinar el alcance de la convocatoria o prever si tendrá éxito. Sin embargo, me gustaría responder una pregunta desde ahora: ¿se necesita la Gran Marcha Nacional de Músicos? En primera instancia, si el ejercicio sirve para que los artistas tomen conciencia sobre su situación y procuren construir mejores condiciones para ellos, vale la pena el esfuerzo. Esperemos que los marchantes tengan la suficiente disciplina como para contener los impulsos de tocar mientras avanzan. Ese es el reto más difícil; cuántos músicos no suelen "demostrar su habilidad" con su instrumento entre cada canción, y cuántos músicos demuestran profesionalismo en la manera en que manejan su propia carrera...
De otra parte, hay temas muy curiosos en esta convocatoria. Por ejemplo, se menciona en la convocatoria que "el consejo que expedía la tarjeta profesional del artista (...) fue derogado por el congreso este año (2012)". Yo hice una rápida revisión de prensa y no encontré información al respecto. Si alguien encuentra esa noticia, agradezco la comparta con todos los lectores de este espacio. Y si eso pasó en realidad, me parece un retroceso que se pida tal cosa. Recuerden el precedente de la tarjeta profesional de periodismo; un documento que nunca garantizó la calidad del trabajo de un periodista y que impediría la conformación de espacios de expresión similares a este. Lo que sí encontré fue una sentencia de la Corte Constitucional del año 2004 en donde el demandante pedía que no se otorgara la tarjeta profesional de artista a músicos mal llamados "empíricos". ¿Por qué esta convocatoria sí incluye a estos últimos? Si hay polémica entre los mismos artistas por ese documento, ¿no es mejor que desaparezca?
Hablando de precedentes, vale la pena recordar una fallida iniciativa que obligaría a las emisoras a incluir la música de un artista colombiano cada hora (al parecer, los organizadores piden algo similar). El proyecto se abandonó porque se demostró que imponer por ley semejante cosa resultaría perjudicial para los mismos músicos. No puedo dejar de pensar en la famosa norma del fútbol colombiano que obligaba incluir a un juvenil en los partidos profesionales, a quienes les dejaban jugar solo un par de minutos sin tocar el balón. ¿No creen que aquí puede pasar lo mismo? Yo he comprado música de músicos colombianos independientes, incluso a algunos que me ofrecieron su disco como un regalo, y me siento feliz de apoyarlos sin que nadie me obligue a hacerlo.
Hay otros detalles que se me quedan por fuera, pero prefiero cerrar esta reflexión personal con un último punto. Me parece perfecto pedir mejores condiciones laborales y más espacios para la música, pero lo que tiene que cambiar es la mentalidad de los artistas. Fueron los músicos (no todos, por supuesto) los que aceptaron la cultura del "todo gratis". Fueron ellos los que aceptaron sacrificar la calidad de su trabajo pagando un estudio o un productor más barato. Fueron ellos los que siguieron el juego de las disqueras, de los representantes y de los medios. Fueron ellos los que no han aprendido lo que significa gestionar una empresa independiente (porque, aún si les causa nauseas, los músicos tienen que vender su carrera, SU EMPRESA). En estos tiempos que corren rápido y donde la tecnología avanza aún más veloz, la creatividad es cada vez más valiosa y mejor paga. Además, para volver al anterior párrafo, la innovación siempre será mejor que la legislación. Busquen alternativas frente al "todo gratis"; reconozcan su responsabilidad y no esperen a que Papá Gobierno arregle sus problemas.
¿Se necesita la Gran Marcha Nacional de Músicos? Yo creo que no. Me parece más útil un cambio de mentalidad por parte de los artistas, de los gestores culturales, de los medios y del público. Por supuesto, se trata de un proceso más lento, pero no se trata de algo imposible. En todo caso, aunque crea que la creatividad puede enfocarse de otras maneras, deseo con toda sinceridad un gran éxito a los organizadores de la convocatoria. Celebro que podamos tener una nueva "marcha del silencio" sin temor a que nos callen, nos agredan, nos encierren, nos maten o nos desaparezcan (como le pasó a otros músicos en otros países y en otros contextos). Y siguiendo la línea de mi desahogo de la semana anterior, celebro la "participación" aún si debamos elaborar de nuevo su significado.
Alejandro Lopera (@cubara)
